La floculación, también llamada coagulación, es una de las principales etapas del tratamiento de agua. En ella se agregan coagulantes químicos para formar flóculos que se encargan de arrastrar la suciedad y permiten removerla.

Es uno de los primeros procesos por los que pasa el agua captada de ríos y represas para volverse apta para el consumo.

Cuando se capta el agua de estos lugares, tiene un aspecto barroso porque, a diferencia del agua extraída de pozos, estas fuentes no se limpian de forma natural, por lo que el agua debe pasar por un proceso de clarificación, que es donde utilizamos la floculación.

¿Pero cómo funciona este proceso?

En Brasil, el coagulante más utilizado en el proceso de floculación es el sulfato de aluminio. Se agrega al agua junto con óxido de calcio y, cuando estas dos sustancias se mezclan, se produce una reacción química que da lugar a una sustancia gelatinosa que llamamos hidróxido de aluminio.

El hidróxido de aluminio resultante de esta reacción tiene carga positiva, lo que le permite neutralizar las impurezas con carga negativa presentes en el agua. Así, las partículas de suciedad se adhieren al hidróxido de aluminio y forman flóculos sólidos, lo que completa el proceso de floculación.

Después, el agua está lista para pasar a la siguiente etapa del tratamiento, que llamamos decantación.

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Fuente: Mundo Educação