Siguiendo con la serie sobre los productos que usted puede encontrar en Boreto & Cardoso, hoy hablaremos de dos productos muy utilizados para la desinfección. ¡Empecemos!

1. Hipoclorito de sodio

Conocido popularmente como lejía (lavandina), el hipoclorito de sodio es un producto que se obtiene a partir de la reacción del cloro con una solución diluida de soda cáustica. En alta concentración, solo puede venderse a industrias, ya que la versión disponible para el consumidor final se ofrece únicamente en forma de lejía, con una concentración menor del reactivo químico.

El hipoclorito de sodio se utiliza para limpiar superficies, blanquear la ropa blanca y sanitizar frutas, verduras y hortalizas, además de purificar el agua para que esté lo suficientemente limpia para el consumo humano.

En caso de contacto accidental con la piel en dosis superiores a las consideradas seguras, la zona expuesta debe lavarse de inmediato con agua corriente, y pueden aparecer síntomas como enrojecimiento y picazón. Use equipos de protección para manipular el producto en su forma pura. Cuando se usa dentro de lo recomendado, no representa un peligro para las personas.

2. Peróxido de hidrógeno

Conocido popularmente como agua oxigenada, el peróxido de hidrógeno se presenta en forma líquida, incoloro y con un olor fuerte. Se usa mucho como antiséptico, pero no se recomienda en heridas ni en la piel humana en general, porque puede retrasar la cicatrización e incluso provocar complicaciones. Su uso indicado es la limpieza de ambientes y objetos.

No se recomienda dejar el producto cerca de metales ni de materia orgánica, ya que, aunque no es un producto inflamable, puede provocar una combustión al entrar en contacto con esos materiales.

En la práctica, el consumidor final puede usarlo para higienizar lugares con moho, además de lavar electrodomésticos e incluso algunos alimentos.

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